Por Ander Barroso.-Abel Resino había avisado en la rueda de prensa previa al partido que no tendrían problemas para pasar si mantenían la concentración que habían tenido en el territorio griego. Los colchoneros salieron al césped como si se tratase de una final, el técnico rojiblanco no reservó a nadie y el líder del campeonato griego murió nada más empezar el partido, si es que no había muerto ya la pasada semana.
Y es que los hombres de Ten Cate estuvieron todavía más imprecisos que en la ida. La ausencia de su futbolista con más calidad, Karagounis, privó al equipo griego del poco fútbol que tiene. Por su parte, la gran novedad fue la presencia de Sarriegi, baja en el choque de ida, pero titular en el Calderón demostrando que es el mejor central del equipo del cuadro helvético.
No fue el mejor partido del Atleti, pero a poco que engrasen la máquina, los del Manzanares pueden protagonizar muchas noches alegres en la Champions. Porque el equipo parece tener una marcha más que la pasada temporada, con el fichaje un Juanito que termina de compensar la zaga colchonera, la presencia de un portero tan seguro como Asenjo y la recuperación de un Maxi que rinde más por el centro.
Sin embargo, la gran noticia de este Atlético está en Raúl García, que afronta su tercera temporada en el equipo madrileño y eso le empieza a dar un cierto peso en el vestuario. El ex osasunista ha empezado la temporada muy enchufado, se entiende a la perfección con un Assunçao que le cubre las espaldas y empieza a coger el timón del equipo con mucha fuerza.
Es cierto que la llegada de un cerebro más puro sería bien agradecida, pero creo que Abel debe de estar satisfecho con el equipo que tiene, porque no hay que olvidar que en ataque cuenta con dos de los delanteros más desequilibrantes del mundo. Forlán me parece más completo, aunque Agüero tiene la magia de estar desaparecido y de repente sacarse una jugada de sus botas y poner el estadio en pie, como hizo en el 2-0.
Así pues se confirma la participación del Atlético en la liguilla, por segundo año consecutivo, pero la ilusión este año con el equipo es todavía más grande y el Calderón puede prepararse para grandes noches de fútbol. Abel tiene que seguir igual de inspirado que hasta ahora, porque está exigido a sacarle el máximo a una plantilla que tiene talento para llegar, por lo menos, a cuartos.
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