
Por Ander Barroso.-
El Atlético cumplió con creces en su visita al Spyros Louis y deberá rematar la faena en el Vicente Calderón. El conjunto de Abel Resino superó al Panathinaikos en un encuentro en el que Diego Forlán volvió a demostrar, si es que alguien tenía todavía alguna duda, que es el futbolista más importante de un equipo que si no ocurre nada raro, estará en el sorteo de grupos que se celebrará en Nyon.
Los colchoneros necesitaron media hora para meterse en el partido, puesto que el planteamiento táctico de los griegos, defensa de cinco, impidió a los rojiblancos mostrar su superioridad. El arranque fue muy físico y los dos baluartes del Atlético, Agüero y Forlán, sufrieron un marcaje férreo de una defensa en la que destacó la experiencia Gilberto Silva.
Todo cambió a raíz de que Maxi y Simao centraran su posición dejando la banda exclusivamente para Heitinga y Antonio López. Fue entonces cuando el Atlético empezó a mostrar su superioridad, principalmente porque empezaron a aparecer Forlán y Agüero. Y el primer tanto rojiblanco no tardó en llegar. El delantero charrúa aguantó con el balón en los pies, esperó la llegada de Maxi y éste no falló en el mano a mano con Galinovic.
Los colchoneros siguieron siendo fieles a su estilo, es decir, defensa adelantada, y ello provocó que el Panathinaikos diera algún que otro susto, pero Asenjo estuvo inmenso. Sin embargo, los griegos también fueron fieles a su filosofía, no dejaron de luchar, y nada más empezar la segunda parte, un despiste de la zaga rojiblanca fue aprovechado por Salpgindis.
El resultado seguía sin ser malo para los de Abel, pero fue entonces cuando el Atleti demostró por qué es superior al equipo de Ten Cate. Y es que los dos de arriba son los que hacen que este bloque sea un grande de Europa. Forlán completó su gran partidazo con un golazo que volvía a poner a los suyos por delante. No contentos con el 1-2, los colchoneros no cesaron en su intento de ver puerta y Agüero se sacó de la manga una jugada de crack que dejaba prácticamente sentenciada la eliminatoria.
A partir de ahí, los del Manzanares retrasaron sus líneas, conscientes de que el billete para la Champions estaba hecho. Se fue Raúl García y entró Cleber Santana para dar más batalla en el centro del campo. El Panathinaikos siguió buscando la heroica y Leto sorprendió con un fusil imparable para Asenjo. Podría haber llegado el empate, pero para entonces el Atlético ya estaba bien colocado en su campo y de nada sirvieron los intentos locales. No hay infierno que valga para este Atleti, que en realidad, tuvo en su estrella al gran infierno para el Panathinaikos.
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