Por Ander Barroso.-El Manchester United llegaba al JJB Stadium con la obligación no sólo de lograr los tres puntos, sino que también con el deber de convencer. Y es que la era post-Ronaldo no había comenzado nada bien para los Red Devils, que sin el astro portugués tienen toda su esperanza puesta en que Wayne Rooney sea la gran referencia en ataque. Así lo entendió Alex Ferguson cuando se confirmó la marcha de Cristiano al Real Madrid y así lo ha entendido el delantero británico, que se ha convertido en el gran líder de este equipo.
En los tres encuentros que ha disputado el United en lo que llevamos de Premier, con un balance de dos victorias y una derrota, Rooney ha marcado tres tantos y lo que es más importante, el ex del Everton ha asumido la responsabilidad que le ha dado la marcha de Ronaldo y en sus piernas recae mucha dependencia del fútbol ofensivo de este Manchester. Y hasta ahora, éste está respondiendo con goles y con un gran compromiso.
Sin embargo, es evidente que para luchar por todos los títulos no se puede tener sólo a un hombre de primer nivel. Tampoco es que los Red Devils sólo cuenten con un futbolista de garantías, por qué entonces me gustaría saber lo que son jugadores como Berbatov, Owen o Nani. Ferguson le está dando bola en este arranque de temporada a Valencia, que regresó a la que fue su casa, pero el interior sudamericano sólo corre y puede que eso termine pesándole.
Los de Old Trafford son un equipo que al contragolpe pueden hacer mucho daño por todas las armas ofensivas que tiene en ataque, pero si tiene que tener el balón y buscar espacios, la cosa cambia totalmente, porque el Manchester tiene muchos problemas para aguantar la posesión por la poca fluidez que tiene en la circulación del balón. Fletcher es un hombre más que fiable como destructor, si bien es cierto que a su lado le falta un cerebro que cree y le dé un cierto movimiento a la circulación.
El United se encontró con esos problemas en la primera mitad frente a un Wigan que hizo emplearse a fondo a un Foster que está siendo un digno sustituto de Van der Sar. Y es que la dinamita también estaba presete en la primera parte, pero faltaba un cierto dominio del choque. Resaltar la presencia de Evans al lado de Vidic, en detrimento del lesionado Ferdinand. Aptitudes no le faltan al ex del Sunderland, que puede madurar mucho como central si aprende de sus dos compañeros de posición. Tiene 21 años y un gran margen de mejora.
El dominio que se echaba de menos de los Red Devils apareció en la segunda mitad y el hecho de que Rooney retrasara un poco su posición pudo ser la gran clave de la goleada, puesto que el capitán se ofreció más y el problema de la circulación de balón dejó de existir. La mencionada dinamita del United vio puerta, al contrario que en el primer tiempo, y prueba de la gran pegada de este Manchester está en que en sólo 10 minutos sentenció el partido con tres tantos de sus delanteros.
Rooney marcó por partida doble ganando la partida a la defensa del Wigan. El primer tanto llegó tras un buen centre de Valencia que remató el delantero del United con la cabeza. Poco después, Berbatov culminaba una gran jugada de su equipo aprovechando la falta de entendimiento de Kirkland y Scharner. El Wigan estaba muerto, pero si alguien todavía tenía alguna esperanza depositada en el equipo de Roberto Martínez, Rooney sentenció el partido con un balón que recibió dentro del area y no desaprovechó.
Fue entonces cuando Ferguson sentó a su estrella, consciente de que el trabajo estaba hecho. Llegó la hora de Owen, que hasta ahora no está contando con la confianza del técnico británico, aunque el ex delantero del Newcastle aprovechó los minutos que tuvo para estrenarse como goleador de los Red Devils y así aumentar la diferencia en el marcador. Todavía quedó tiempo para un quinto tanto, Nani, que sin Cristiano, es el nuevo encargado de tirar las faltas y cerró la cuenta goleadora de su equipo con un golazo desde la frontal.
Todo eran sonrisas en el banquillo del United, pero si son un poco sensatos, también serán acordarán que una hora antes, las sonrisas no eran sonrisas, sino que seriedad por la preocupación de un partido en el que estaban bloqueados. Esta vez, la aparición de Rooney rescató a los Red Devils de otro despropósito, aunque si quieren ser realmente competitivos, tendrán que ser más dinámicos en el centro del campo, que es dónde se dominan los partidos.
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