Por Ander Barroso.-El Aston Villa dio la gran sorpresa al imponerse contra todo pronóstico al Liverpool en Anfield. Ocho años llevaban los Villanos sin derrotar al equipo Red, que está obligado a encontrar algo que le haga cambiar esta dinámica negativa con la que han comenzado la temporada. Y es que el los problemas del equipo de Rafa Benítez empiezan y acaban en la medular.
Puede que los problemas terminen con el más que próximo debut de Alberto Aquilani. El técnico manchego está apostando por un centro del campo formado por Mascherano y Lucas Leiva, con Gerrard un poco más adelantado. Cuando debute el centrocampista italiano, todo hace indicar que será Leiva el que regrese al banquillo, puesto que no está aprovechando su oportunidad.
Mascherano no es un hombre nuevo y Benítez seguirá apostando por él por sus grandes cualidades defensivas y tácticas, pero que nadie espere del argentino implicación alguna en la creación del juego. Aquilani tendrá la responsabilidad de buscar los espacios y de sacar lo máximo de gente como Fernando Torres o Gerrard, que sin un creador se están teniendo que buscar ellos solos las jugadas.
Lo que no entiendo es por qué el técnico español no se ha decantado por un doble pivote con Gerrard y Mascherano, en detrimento de un Leiva que no ha aportado nada al equipo en los tres encuentros que ha salido de titular. Benítez sólo retrasó la posición de su capitán cuando las cosas iban mal frente al Tottenham y esta noche a última hora, cuando el tiempo corría en contra de los suyos.
Los Villanos se presentaron en Anfield con un planteamiento ultra-defensivo, aunque el orden táctico del Villa impidió al Liverpool contar con espacios para llegar a la portería de Friedel con facilidad, lo cuál es elogiable. Sidwell y Reo-Cocker estuvieron perfectos en el centro del campo de los visitantes, mientras que Young, Petrov y Milner protegieron a Agbonlahor, que está vez no estuvo acompañado por Heskey.
Atrás, el duelo de Carlos Cuéllar con ‘The Kid’ lo ganó el defensa madrileño, que estuvo acompañado en el centro de la zaga por Davies, quién se consagró no sólo por su solidez al lado del ex osasunista, sino que también por marcar el segundo tanto de su equipo, en un saque de esquina que aprovechó acudiendo al primer poste y ganando la partida a Carragher a balón aéreo.
Minutos antes, el pobre Leiva intentó despejar un balón que acabó colándose en la portería de Reina. El Liverpool se marchó al descanso con un rotundo 0-2 y la cosa no cambió demasiado en la segunda mitad. Los Reds tiraron de garra y dieron más avisos que en la primera parte, pero el fútbol de los de Benítez seguía siendo igual de pobre que en los primeros cuarenta y cinco minutos.
Torres recortó distancias a falta de veinte minutos en un pase de la muerte que resolvió a placer. Sin embargo, una falta sin sentido de Gerrard poco después dentro del area del Liverpool acabó con un penalti a favor de los Villanos con el que pusieron la sentencia del encuentro. Young tomó la responsabilidad y no perdonó. De ahí hasta el final, Gerrard hizo de cerebro, pero para entonces los de Martin O´Neill estaban replegados y sumaban así la primera victoria de la temporada.
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